tostadas

Junio 30, 2008

Mi cerebro se despierta pero yo insisto en apretar los ojos. Quiero dormir un poco más. Sólo consigo que me duela la cabeza. Huelo a pan tostado. Una sensación de mermelada me llena la boca. Abro los ojos y bostezo. Retiro despacio la sábana que me cubre y me incorporo. Un pie. Otro pie. Llego hasta la cocina, lista para la merienda. Enciendo la tostadora y saco la leche de la nevera.

bendita tecnología

Junio 27, 2008

Anoche chateaba -¡bendita tecnología!- con el hombre de mi vida. Mientras, a mi lado, mi marido dormitaba frente a la tele.

la carta

Junio 25, 2008

“Querida,

Aún no sé si algún día leerás esta carta y si llega a tus manos, cuanto menos, estarás sorprendida. Hace muchos años quizá aún esperaras que te escribiera pero ahora… Ya no he podido resistirme más a mis impulsos y me dejo llevar sobre este papel.

Sigo pensando en nosotros, en ti, recordando los momentos que vivimos e imaginando cómo sería nuestra vida juntos. Ahora no sé qué es de ti, dónde vives o con quién, aunque soy incapaz de imaginarte con otro hombre. Sé que no es justo ni lógico… yo me casé hace seis años pero sigo pensando en ti como en mi chica… Mi mujer me quiere y yo la trato bien. No puedo evitar sentirme un traidor.

Quiero pedirte perdón… por todo en general y por cada uno de mis errores en particular. Por no haberte querido lo suficiente, por haber tenido miedo y dudas, por haberme arriesgado con otra mujer que no eres tú, por escribirte ahora… Para mí es sólo una continuación porque releo tus cartas continuamente y te hablo todos los días.

Si te sirve de algo, no tengo hijos. Ésa es la única promesa que no he roto. Te dije que si algún día era padre tú serías la madre de mis hijos. Mi mujer no merece mis excusas poco creíbles y egoístas pero me ama y ha aceptado mi negativa.

Sólo quería que supieras esto… supongo que intento quedar en paz conmigo mismo y espero que me perdones si no lo has hecho ya.

Sigo amándote, mi reina.

Solsona, 20 de abril de 1961″

La firma es fácilmente reconocible. La copio desde el colegio. La carta es vieja y está muy gastada. La ha tenido en las manos muchas veces, tal vez dudando qué hacer con ella… y volviendo a guardarla entre los calcetines. ¡Papá siempre le dio tantas vueltas a todo! La doblo y vuelvo a dejarla en el cajón.

dos calles más abajo

Junio 24, 2008

No calculo bien el tiempo y hoy he llegado mucho antes de mi hora. Busco un lugar alejado de la puerta para aparcar el coche. Un par de calles más allá hay un espacio soleado. Saco la llave del contacto y me quito el cinturón. Abro el libro que llevo en el bolso y sigo en la última página que estaba leyendo antes de salir de casa. En unos segundos estoy dentro de la historia.

Un par de páginas después levanto la vista hasta el reloj del salpicadero. De reojo veo pasar a una pareja que se besa y ríe despreocupada. Mi vista vuelve al libro cuando la imagen de la pareja llega a mi cerebro. No necesito mirar de nuevo para saber quién es él. ¡Qué tonta!

Dejo pasar un buen rato antes de subir a la oficina. El jefe me llama al pasar por su despacho. Quiere que le explique por qué llego tarde.

-Me he despistado dos calles más abajo… con una pareja que pasaba.

-Yo… – titubea.

el bus

Junio 23, 2008

Cojo el autobús, siempre el mismo, todas las mañanas. La cara con sueño, recién lavada pero todavía sin despertar. Día gris. Al fondo, un día más, la misma pareja que desayuna besos. Una sonrisa aparece en mi cara. Pienso en ti. Mi parada.

¿dónde?

Junio 21, 2008

Se movía rápidamente, volcado sobre la mesa, buscando el gesto, su gesto, que acababa de captar al otro lado de la calle… Pero ¿dónde? ¿dónde te metes?