haciendo números

Agosto 31, 2008

Todos los papeles están amontonados encima de la mesa. La calculadora echa humo. Laura apoya los codos sobre la mesa y enlaza sus manos bajo la barbilla. También suspira.

Coge la cartilla de la mesa y pasa una página tras otra hasta llegar a la última impresa.

-Saldo anterior: -11,81.

“¡Otra vez números rojos! Adiós a los zapatos de Nuria, al menos hasta que llegue la paga de navidad. Y adiós a mis lentillas… tendré que seguir con mis gafas. Marcos tiene que ir al dentista, eso sí que no puede aplazarse. Luego llamaré a mi madre. Y esta semana, nada de fruta… menos mal que quedan yogures y un par de botes de piña.”

Laura se levanta, rotulador rojo en mano, y tacha el 27 en la hoja de octubre. Apaga la luz y se va a dormir.

llueve

Agosto 19, 2008

“Asunto: llueve

De: la.bruja.piruja@modelomail.com
Enviado: jueves, 24 de abril de 2008 20:57:08
Para: bz.zb@modelomail.com

Llueve. Y pienso en ti. No debería, lo sé, o, al menos, no así. Pero, en noches como ésta, con el mundo llorando en mi ventana, no puedo sino echarte de menos. Extraño tu voz, arropada por el tintineo del agua. También tu contacto cálido y el vaho en el cristal cuando hablabas a la oscuridad… ¿Llueve hoy en Bilbao? ¿Huele, como aquí, a tierra mojada? Te imagino refugiándote en los soportales, en los arcos y puentes de camino a casa, sin paraguas pero con tu capucha… Aún guardo la sudadera que te dejaste. Ya no tiene tu olor pero sigue siendo tuya. Intenté devolvértela. Una vez, incluso, llegué casi a enviarla pero me arrepentí en la puerta de correos y volví a casa, paquete en mano. Estuvo tiempo y tiempo en esa misma caja hasta que un día como hoy, en que tu ausencia me dolía demasiado, abrí la caja y robé tu abrazo. En ese momento supe que no te la devolvería nunca. Aquí sigue. Lástima que sólo sea una prenda y no tú quien me acompañe… Me conformaría con saber que, de tanto en tanto, me recuerdas y sonríes, incluso que llegas a echarme de menos, aunque sea un poco, y que en algún momento de estos largos años has sentido la necesidad de oír mi voz, de verme o saber de mí… Es demasiado pedir, lo sé. Sólo me queda soñar en el papel mientras dura la lluvia. Pero no me conformo. Quiero que vuelvas a saber qué sueño, qué pienso, qué siento… y que me dejes saberlo de ti. No me cansaré de intentarlo. Alicia.”

Borja acabó de leer el mensaje en la pantalla casi sin resuello. Inspiró profundamente y suspiró. Se echó hacia atrás en la silla y encendió un cigarro. Lo dejó en el cenicero después de un par de caladas y apagó la música que salía del ordenador. Sólo entonces volvió a leer el mensaje y le dio a responder. Pasó la mano por su pelo mojado al tiempo que se levantaba. La secó en el pantalón del chándal, antes de abrir su mochila y sacar la libreta que siempre llevaba encima. Buscó la última página escrita, la dejó sobre la mesa y se puso a teclear.

“Asunto: Re: llueve
De: bz.zb@modelomail.com
Enviado: jueves, 24 de abril de 2008 21:47:23
Para: la.bruja.piruja@modelomail.com

Transcribo a continuación las últimas palabras de mi cuaderno.

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¡Estoy empapado! Menos mal que no estás aquí porque si no seguiría todavía bajo la lluvia… Miento. Y es absurdo mentirme a mí mismo. Preferiría millones de veces estar aún mojándome contigo que solo en este café. No he conocido a nadie más que adore tanto la lluvia… Ya, ya sé que es absurdo ponerme a escribir en este cuaderno en lugar de tratar de llegar hasta ti pero ha pasado demasiado tiempo. Pero no puedo evitar recordarte… sobre todo cuando llueve como ahora, sin tregua, y sólo tengo un papel. Necesito un respiro para olvidarte pero no lo consigo… Pasearé de nuevo hasta el mar, como tantas veces hicimos. Lluvia y mar, todo agua, tan igual y tan distinta a la vez, como nosotros.

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Esto tiene que ser el comienzo de algo, al menos un reencuentro. No perdamos el contacto, por favor. Borja.”

Y antes de tener tiempo de arrepentirse, apretó el botón de enviar.

Cotilleando entre los blogs de El País he encontrado uno llamado “Consignas para escritores”. Lo escribe Jorge Eduardo Benavides e incluye un taller de escritura on-line, que regresará en septiembre, pero las lecciones anteriores también se pueden consultar.

He estado mirándolo por encima y me parece que se pueden aprender muchas cosas de lo que escribe. También hay ejemplos prácticos de los textos que han enviado los participantes en el taller durante el curso pasado.

Escribir

Agosto 5, 2008

“La única forma de conocer realmente a un escritor es a través del rastro de tinta que va dejando. La persona que uno cree ver no es más que un personaje hueco. La verdad se esconde siempre en la ficción”.

“Toda mi vida había sentido que las páginas que iba dejando a mi paso eran parte de mí. La gente normal trae hijos al mundo; los novelistas traemos libros”.

“No había nada en aquellas páginas que mereciesen otra cosa que el fuego y, sin embargo, no dejaban de ser sangre de mi sangre y no tenía el coraje de destruirlas”.

El juego del Ángel de Carlos Ruiz Zafón

juanín

Agosto 5, 2008

Una mañana como otra cualquiera. Me siento a esperar el autobús y mientras enciendo el ipod, paseo la mirada por la calle y me detengo, como tantos otros, en la obra de la acera de enfrente. Hay dos chicos trabajando. Uno de ellos se incorpora y queda plantado de cara a mí. “Juan”, le llama el otro. Le miro la cara y en un segundo dejo de ser la profesional preparada, segura y competente que ha aprendido a quererse. Juanín, el chulo, vuelve a tener frente a él a la adolescente insegura, flaca y sin tetas, blanco de sus burlas. Han pasado casi 20 años pero sigo sintiéndome expuesta como entonces, aunque ahora soy algo más segura, con más curvas y me he reconciliado con mi anatomía. O, al menos, eso creía yo antes de verle. Él también me ve y me mira. Unos segundos más de lo habitual delatan su reconocimiento. Aparto la vista de sus ojos cuando la suya ya bajaba por mi cuerpo. Ninguno de los dos dice nada pero él saca pecho y se arregla el pantalón antes de seguir trabajando.