“nadie escribe un libro si está en paz consigo mismo”
Febrero 23, 2009
Me ha encantado esta entrevista a Siri Hustvedt que publicó el fin de semana pasado el magazine. El titular me ha dejado un poco preocupada… pero no deja de ser cierto: todos tenemos algo que nos remueve y también cosas que necesitamos contar, ocultar o reinventar.
No la conocía y no he leído nada suyo, aunque ahora me he quedado con ganas de hacerlo. Los títulos que aparecen en este artículo son: “Elegía para un americano” (Anagrama, 2009) y “Todo cuanto amé”, que publicó hace unos años. Buscaré alguno y ya comentaré.
la vida… y borges
Febrero 17, 2009
Revolviendo papeles acabo de encontrar este texto de Borges. Alguien desconocido un día me lo “regaló” y cada vez que lo recuerdo agradezco al cielo (porque no recuerdo el nombre de esa chica que me lo envió por mail) haberlo leído. No me resisto a compartirlo.
Después de un tiempo, uno aprende la sutil diferencia entre sostener una mano y encadenar un alma, y uno aprende que el amor no significa acostarse y una compañía no significa seguridad y uno empieza a aprender… Que los besos no son contratos y los regalos no son promesas y uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos y uno aprende a construir todos sus caminos en el hoy, porque el terreno de mañana es demasiado inseguro para planes… Y los futuros tienen una forma de caerse en la mitad. Y después de un tiempo uno aprende que si es demasiado, hasta el calorcito del sol quema. Así que uno planta su propio jardín y decora su propia alma, en lugar de esperar que alguien le traiga flores. Y uno aprende que realmente puede aguantar, que uno realmente es fuerte, que uno realmente vale, y uno aprende y aprende… Y con cada día uno aprende.
javier reverte en el palau
Febrero 6, 2009
en el taller de escritura de el país, una compañera comentó que hacen conferencias en el palau sobre literatura.
http://www.palaudevalencia.com/ciclos1.php?ID=33
la próxima es el día 10 de febrero, a las 20 horas, en la sala martín y soler.
conferencia “escribir, una forma de viajar”, de javier reverte.
el momento
Febrero 5, 2009
Fue tan solo un momento, un instante breve… y Sergio se atrevió. Sus dedos rozaron el rostro distraído de Sandra y una sonrisa azorada cruzó su mirada. El calor de su mejilla le dio el valor que necesitaba. Respiró hondo y cogió la barbilla de ella. Los dos avanzaron sus labios.
a los sesenta…
Febrero 1, 2009
Cuando recién cumplí las primeras horas de casado fui consciente de dónde me había metido. Sin pensarlo, estaba casado con una mujer estupenda y yo sólo deseaba desaparecer. La tapadera, que me había parecido tan buena idea, se había transformado en una losa que me enterraba. La sensación de ahogo fue en aumento y acabé enfermando, así que suspendimos el viaje de novios. Mi mujer se desvivía en atenciones, pendiente de mí, lo que agravaba mi mal. Aproveché para refugiarme en la cama y la fiebre me ayudó a no dar explicaciones. En mis delirios de esas primeras noches, soñé una y otra vez con mis compañeros de infancia.
Crecí en un internado y casi 50 chicos dormíamos en el mismo cuarto. Dicen que las amistades de los primeros años son las más intensas… y es cierto. En la litera contigua mi amigo Juan, que se quedó a trabajar en Toledo y de allí marchó, años después, a Madrid. No se casó y vivió la vida que yo no me atreví. Al otro lado, Mariano, que era un año mayor que yo pero repitió un curso. Se hizo policía nacional y sacó destino en País Vasco… cinco años después decidió dejarlo, se volvió al pueblo y se casó. Paco era mi mejor amigo pero no lo sabía todo de mí. Y el que invade una y otra vez mis sueños es Juan…
En cuanto caía en duermevela, me rodeaba con sus brazos y le oía susurrarme “pobrecito, mi amor, pobrecito… yo te cuidaré…”, acariciaba mi cabeza y me besaba la frente. Abría los ojos y allí estaba Luisa, comprobando mi temperatura con ternura. Yo volvía a cerrar los ojos, tratando inútilmente de reencontrar a Juan. Cansado de verlo desaparecer, decidí levantarme e ir a buscarlo.
A los sesenta, las cosas ya no son tan complicadas. Estoy viudo y mis hijos ya son mayores, así que cada uno hace su vida y nos vemos poco. Yo he empezado a viajar mucho y me reúno con Juan cada varias semanas y, a veces, viajamos juntos. Él también vive solo. Tuvo una relación de casi 15 años, hasta que un día se dio cuenta de que ya no amaba a Luis. Entonces rompió con él y cambió de casa.